Rodríguez asumió el liderazgo del Ministerio de Trabajo el 12 de agosto de 2023. Su gestión se caracterizó por el fortalecimiento de los derechos laborales, el diálogo con sectores sociales y sindicales, y la inclusión de sectores históricamente marginados. Durante su tiempo en el cargo, logró resolver más de 60 casos de despidos injustificados, recuperando beneficios sociales por un valor superior a medio millón de bolivianos. También lideró programas de capacitación para trabajadores, promovió ambientes laborales seguros y creó iniciativas como el Servicio Social Comunitario, que buscaba fomentar la empatía y el compromiso social entre funcionarios públicos.
Su enfoque estuvo marcado por el cumplimiento estricto de la Ley General del Trabajo, el impulso al autoempleo juvenil con el programa “Oportunidades Bolivia” y el fortalecimiento institucional del Ministerio como espacio de defensa de los derechos laborales. Diversas organizaciones sociales, como la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y la Federación de Trabajadores Petroleros, destacaron su apertura al diálogo y su capacidad de gestión. Su fallecimiento deja un vacío importante en la administración pública y en el movimiento laboral boliviano, pero también un legado de acciones concretas que reafirmaron el papel del Estado como garante de justicia social.
