El 26 de agosto, en la comunidad de Ichupampa del Distrito 1, se desarrolló el Intercambio de experiencias y lecciones aprendidas sobre prácticas agroecológicas, con la participación de representantes de diversas comunidades como San José de Hornos, Villa Providencia, Oploca, Torre Chica, Tambillo Alto, Tambillo Bajo, Palala Alta, Ichupampa y Titihoyo. La actividad se constituyó en un espacio de aprendizaje colectivo que permitió a las y los participantes compartir de manera directa sus experiencias en la implementación de prácticas agroecológicas, así como los resultados obtenidos en sus territorios.
Durante el encuentro, las comunidades socializaron sus avances en la diversificación productiva, el manejo adecuado del suelo y la eficiencia en el uso del agua, prácticas que no solo favorecen la sostenibilidad de los sistemas productivos, sino que también contribuyen a mejorar la resiliencia climática y fortalecer medios de vida sostenibles. Estas experiencias demostraron la capacidad de las familias productoras para integrar saberes tradicionales con innovaciones técnicas, generando aprendizajes colectivos que fortalecen su autonomía y su capacidad de gestión territorial.
Uno de los principales logros identificados fue el cambio de visión en los sistemas de producción: se pasó de un enfoque tradicional de monocultivo extractivo hacia la implementación de modelos agroecológicos que protegen los bienes comunes como el suelo, el agua y la biodiversidad, garantizando al mismo tiempo una producción más resiliente, sostenible y alineada con el cuidado de la Casa Común.
El intercambio también permitió reflexionar sobre la importancia de estas prácticas en la mejora de la seguridad alimentaria, el fortalecimiento de las economías familiares y los aportes concretos a la mitigación y adaptación al cambio climático. La participación activa de las y los comunarios en cada una de las dinámicas reafirmó el sentido de pertenencia, solidaridad y corresponsabilidad frente a los desafíos ambientales y sociales que enfrenta la región.
De esta manera, la actividad no solo consolidó un espacio de transferencia de conocimientos y construcción de aprendizajes colectivos, sino que también contribuyó al desarrollo de una visión compartida de futuro, basada en la sostenibilidad, la organización comunitaria y la capacidad de incidencia para impulsar procesos de desarrollo territorial con identidad y compromiso ambiental.

