Productores agrícolas de la Región Autónoma del Gran Chaco expresaron su preocupación ante la caída en los precios del maní y las dificultades para comercializar este cultivo, sumadas a la escasez de carburantes, lo que pone en riesgo la campaña productiva de este año.
René Rollano Márquez, exdirigente campesino de la región, informó que la producción de maní, soya y maíz ha sido buena en varias zonas del Chaco, gracias a un régimen de lluvias más favorable desde marzo. Sin embargo, denunció que la falta de mercados y la baja en los precios están afectando la rentabilidad del sector.
“El maní no se está moviendo, está estancado. Los intermediarios compran en Santa Cruz y Cochabamba para exportar, pero el productor no logra acceso directo a esos mercados”, señaló Rollano.
El precio del maní, que estaba en alrededor de 400 bolivianos por quintal, ha bajado, mientras que el costo de producción se ha elevado debido al alza de insumos agrícolas, maquinaria y la escasez de diésel.
“Los surtidores nos venden solo 50 litros al mes. Esa política no nos ayuda, necesitamos una política estatal que controle el contrabando en fronteras, no que limite a los productores”, enfatizó el productor.
Según estimaciones, en el Chaco se cultivan aproximadamente 5.000 hectáreas de maní, con un rendimiento promedio de 30 quintales por hectárea. Rollano solicitó al Viceministerio de Comercio Interno y a otras autoridades competentes intervenir para facilitar la exportación y evitar que miles de toneladas de maní se pierdan.
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