La producción vitivinícola en el departamento de Tarija atraviesa una situación compleja, según revela José Sánchez, presidente de la cadena productiva Uvas, Vinos y Singanis. Aunque la gestión ha experimentado un mercado “fluible” a nivel nacional y se ha cubierto la demanda de uva, generando buenas ventas iniciales, los productores enfrentan un desafío significativo debido al incremento exorbitante en el costo de los insumos importados.
Sánchez ha detallado que los precios de los insumos, que dependen exclusivamente del extranjero, han subido entre un 100% y un 150%. Esta alza ha impactado negativamente las ganancias de los productores, y ha contribuido a una reducción en la producción que oscila entre un 10% y un 20% en comparación con los años 2022 y 2023. Además de los elevados costos de producción, los precios de venta no han sido los esperados. Esta problemática no es exclusiva del sector vitivinícola, ya que otros rubros productivos como el lácteo, la cebolla o la papa también enfrentan aumentos similares en sus insumos.
Sánchez asegura que, a pesar de estas dificultades, los productores tarijeños garantizan la producción continua de uva. La clave para mitigar los desafíos económicos reside en su capacidad de diversificación dentro de sus predios. Además de la vid, cultivan duraznos y hortalizas. Esta estrategia les permite que, si un cultivo no tiene un buen rendimiento, como las hortalizas, pueda cubrir los costos de los insumos necesarios para otros, permitiéndoles mantenerse “de pie” y continuar con su actividad productiva. Esta diversificación es calificada como “el milagro” que los sostiene.
El sector, aunque afectado, se mantiene firme en su compromiso de no dejar de ser productores. Existe la esperanza de mejorar en los próximos años, con la posibilidad de reponer viñedos con variedades como la Moscatel Blanca de Alejandría.
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