Skip links
blank

Uva fresca en invierno: un innovador proyecto del Instituto Tecnológico de Uriondo podría revolucionar el agro

La investigación liderada por estudiantes y docentes del Instituto Vitícola y Enológico de Uriondo apunta a generar dos cosechas anuales y abastecer el mercado cuando la fruta escasea.

En un esfuerzo por romper la estacionalidad de la producción agrícola y aportar a la seguridad alimentaria, el Instituto Tecnológico Vitícola y Enológico de Uriondo ha dado un paso audaz: producir uva fresca en pleno invierno. Esta experiencia inédita en Tarija podría representar un cambio radical en la matriz productiva del valle central, donde la viticultura es uno de los pilares económicos.

La directora académica del instituto, Cinthia Ortiz, explicó que actualmente trabajan en invernaderos de 500 m² ubicados en la comunidad de Calamuchita, con variedades de uva de mesa.

“Se trata de una producción ecológica bajo invernadero, con un control riguroso de plagas gracias al uso de mallas antiáfidas. El objetivo es cosechar uva fresca en los meses donde no hay producción, lo que permitiría mejores precios y nuevas oportunidades para el productor”, indicó Ortiz.

La experiencia, que está en su segundo año de prueba, muestra resultados prometedores. Aunque la producción aún no ha alcanzado su capacidad máxima, los estudiantes ya presentan las primeras cosechas oficiales como parte de sus proyectos académicos.

Innovación también en la elaboración de vinos

Junto al proyecto agrícola, los estudiantes también desarrollan vinos blancos y rosados con un enfoque técnico y comercial. Uno de los destacados es el vino blanco elaborado con uva Franco Colombard, una variedad poco conocida en Tarija, pero con gran potencial sensorial.

“Nuestros estudiantes aprenden haciendo. Desde el primer año participan en la elaboración de vinos y subproductos. La formación técnica permite que egresen con las capacidades necesarias para emprender”, explicó Ortiz.

Una educación técnica con visión de mercado

El instituto cumple 10 años de funcionamiento y ya cuenta con siete promociones de egresados. Muchos de ellos han logrado posicionar sus productos en el mercado local y nacional. Sin embargo, Ortiz afirma que aún existen limitaciones que frenan el crecimiento de estos emprendimientos.

“El mayor obstáculo es el acceso a financiamiento. Sería ideal contar con políticas públicas que faciliten capital semilla, alianzas con entidades financieras o incluso premiar proyectos en ferias tecnológicas con apoyo económico real”, concluyó.

Un modelo replicable

Este proyecto no solo busca romper con el calendario agrícola tradicional, sino también demostrar que la educación técnica puede ser un motor de innovación rural y desarrollo sostenible. Desde Uriondo, una señal clara de que el futuro del agro puede construirse desde las aulas.

Escuche la entrevista aquí:

Translate »